Arlindo dos Santos Cruz: La Leyenda del Primer Gol en el Estadio Azteca
Arlindo dos Santos Cruz, un brasileño nacionalizado mexicano de 85 años, se autodefine no como una leyenda, sino como alguien elevado a ese estatus por el cariño y el recuerdo de la afición. Su nombre está intrínsecamente ligado a la historia del deporte, especialmente al del fútbol mexicano, al ser el autor del primer gol jamás anotado en el icónico Estadio Azteca. Este hito ocurrió en mayo de 1966, durante un histórico encuentro contra el Torino de Italia.
Orígenes Humildes y Pasión por el Fútbol
Nacido el 26 de abril de 1940 en Bahía, Brasil, Arlindo vivió una juventud marcada por el trabajo duro. Desde los 13 años, ayudaba a su padre en la pesca y desempeñó diversos oficios, desde albañil y carpintero hasta sastre, peluquero y zapatero. Sin embargo, su verdadera vocación siempre fue el fútbol, una pasión que lo acompañó inquebrantablemente.
«Nunca aspiré a ser profesional ni a ganar un campeonato mundial; mi único deseo era jugar al fútbol, que amo profundamente. No me interesaban los títulos ni la riqueza. Hoy, me basta con disfrutar viéndolo», comenta Arlindo, reflejando la pureza de su amor por el deporte.
Trayectoria Deportiva: Del Botafogo al América
Antes de dejar su huella en México, Arlindo formó parte del prestigioso Botafogo de Brasil, uno de los clubes más emblemáticos de Sudamérica. Con este equipo, conquistó cinco campeonatos y compartió vestuario con legendarias figuras como Garrincha, Didi y Jairzinho, consolidando así su propia proyección en el fútbol.
Su talento también brilló a nivel internacional al ganar unos Juegos Panamericanos representando a Brasil. No obstante, fue su fichaje por el Club América lo que marcó un punto de inflexión en su vida personal y profesional.
El Sueño de Darle un Hogar a sus Padres
El principal motor detrás de su traspaso al América fue la oportunidad de cumplir un anhelo personal: ofrecerle una vivienda digna a sus padres. «Lo que realmente me atrajo (a fichar con el América) fue la oportunidad de cumplir mi sueño y la condición que me ofrecieron me permitió hacer un regalo especial a mis padres: una vivienda», confiesa.
Relata que, tras destacar como el Mejor Jugador en un torneo en Lima, recibió la propuesta del América. «Tras un torneo en Lima, donde fui reconocido como el Mejor Jugador, el directivo del Botafogo se me acercó para discutir, ya que los medios mencionaban la posibilidad de que fichara por el América», explica.
En aquel entonces, el Botafogo atravesaba dificultades financieras. La posibilidad de un traspaso al América de México representaba una oportunidad económica para el club brasileño, algo que Arlindo consideró importante. «Mi deseo era permanecer en Botafogo y en Brasil, pero accedí si eso beneficiaba al club que tanto me había dado. Si era una forma de retribuirle algo, acepté», señala, demostrando su lealtad y gratitud.
Un Legado Imborrable en el Estadio Azteca
El 29 de mayo de 1966, el Estadio Azteca abrió sus puertas por primera vez ante más de 100 mil espectadores para albergar un partido entre el América y el Torino. Este encuentro no solo inauguró uno de los recintos más importantes del fútbol mundial, sino que también vio nacer la historia de dos futbolistas cruciales para el equipo azulcrema: Arlindo dos Santos y José Alves Zague. Ambos anotaron los goles que permitieron al América empatar 2-2 contra el equipo italiano.
Arlindo rememora este momento con profunda emoción: «Fue una decisión divina, no mía». Comparte la anécdota de cómo, antes de la inauguración del Azteca, admiraba a su ídolo Didi, quien marcó el primer gol en el Maracaná. «Cuando se inauguró el Estadio Azteca, mi ferviente deseo era ser reconocido como su sucesor. A los 27 minutos del partido, mi petición fue concedida, y tuve el honor de ser el anotador en ese encuentro», relata conmovido el exjugador.
Este gol lo inmortalizó como el primer goleador del Coloso de Santa Úrsula, un escenario que posteriormente presenciaría las hazañas de figuras como Pelé y Diego Armando Maradona.
El Impacto de un Gol Histórico
Tras su paso por el América, donde se consagró campeón, Arlindo tuvo breves incursiones en otros equipos mexicanos como Pachuca y Toluca. Trágicamente, un aneurisma le impidió participar en el Mundial de Inglaterra 1966, pero el recuerdo de su gol contra el Torino en el Estadio Azteca le ha asegurado un lugar en la memoria colectiva.
«Este es el legado que el fútbol me ha dejado. Han pasado casi 60 años desde ese gol y aún me buscan para saber cómo lo recuerdo. Hubo 29 intentos de gol, y mi ambición era que todos fueran míos, hasta que finalmente logré marcar», expresa entre risas, al conmemorarse el aniversario de su icónica anotación.
Reconocimiento y Gratitud Hacia la Afición
Arlindo dos Santos Cruz ha sido un embajador del fútbol y de la cultura brasileña en México. A pesar de haber expresado en redes sociales su ausencia en la reciente reinauguración del Estadio Azteca para el partido entre México y Portugal, el Club América reaccionó rápidamente, otorgándole un pase especial para regresar al recinto. Allí, una placa conmemorativa perpetúa su legado.
«Son ustedes quienes me han convertido en leyenda, la afición es quien me ha dado ese estatus. Mi gratitud es para ustedes, los mexicanos, por el cariño que me brindan. Dejé una huella positiva, y por eso aún se interesan por mi bienestar», afirma con profunda gratitud.
«Me siento sumamente afortunado… El Estadio Azteca cumple 60 años, y yo celebro 58 años de casado», concluye la figura que dio inicio a una serie de historias memorables en el Coloso de Santa Úrsula, un hombre cuya pasión y humildad lo han elevado a la categoría de ídolo para la afición mexicana.
aDB
