
Tener una pata de elefante en casa o en la oficina podría traerte serios problemas legales. Aunque es una de las plantas ornamentales más populares por su belleza y resistencia, su posesión está estrictamente regulada. Si no cuentas con la documentación oficial que acredite su origen legal, podrías enfrentar sanciones administrativas e incluso consecuencias de índole penal.
Las autoridades ambientales han reiterado que esta especie se encuentra protegida bajo la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT, debido a su estatus de vulnerabilidad. Jaime García, experto de la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente), explicó en Heraldo Televisión que esta normativa busca frenar la depredación de semillas y ejemplares en su hábitat natural.
“Debido a su inclusión en la NOM-059, este organismo requiere estrictos protocolos de posesión. Cualquier persona que conserve uno de estos ejemplares sin comprobar que fue obtenido mediante canales autorizados se expone a consecuencias que pueden escalar hasta el ámbito penal”, advirtió el funcionario.

¿Cómo tener una pata de elefante legalmente?
Muchas personas adquieren esta planta sin conocer su situación de protección. Actualmente, la Profepa invita a los ciudadanos que poseen ejemplares sin documentos a regularizar su situación voluntariamente para evitar sanciones y contribuir a la protección del medio ambiente.
“La legislación es clara, pero mantenemos una postura de colaboración; instamos a la ciudadanía a contactarnos para efectuar la entrega y propiciar el retorno de estas plantas a entornos silvestres”, señaló García.
El comercio de la pata de elefante está permitido siempre que se base en esquemas de aprovechamiento sustentable. Para adquirir una de manera legal, es indispensable comprarla en viveros o centros de cultivo certificados. Estos establecimientos están obligados por ley a entregarte un certificado o comprobante que valide la procedencia ética y legal del ejemplar.
Consejos para una compra responsable
Al realizar tu compra, asegúrate de que el vendedor proporcione la documentación que acredita que la planta fue reproducida en cautiverio y no extraída ilegalmente de un ecosistema natural. El experto aclaró que la Profepa no gestiona el registro de viveros, sino la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), por lo que cualquier entidad comercial, sin importar su tamaño, debe respaldar la procedencia de sus productos.
Recuerda que el valor de mercado de esta especie varía drásticamente según su tamaño y edad, oscilando desde los 500 pesos para ejemplares jóvenes hasta más de 15 mil pesos en el caso de plantas de gran porte con un desarrollo de muchos años.
aDB
