La nutricionista y defensora de la diversidad corporal, Raquel Lobatón, ha puesto en tela de juicio la creencia generalizada de que la salud de una persona se reduce a lo que indica una báscula. En una reciente intervención radiofónica, Lobatón desmitificó la idea de que el peso corporal es un indicador directo y único del estado de salud, enfatizando que el bienestar es un constructo multifacético que trasciende una simple cifra.
La especialista señaló una tendencia preocupante en la práctica médica: la tendencia a atribuir diversas dolencias a factores de peso sin una evaluación integral. Según Lobatón, este enfoque persiste incluso en individuos que han logrado una significativa reducción de peso, lo que sugiere una mentalidad restrictiva donde la pérdida de peso nunca es considerada “suficiente”. Algunas de las condiciones comúnmente, y a menudo erróneamente, asociadas exclusivamente al peso incluyen:
- Niveles elevados de glucosa en sangre.
- Manifestaciones de ansiedad.
- Dolencias articulares, especialmente en las rodillas.
- Presión arterial elevada.
Durante su diálogo con Blanca Becerril en El Heraldo Radio, Lobatón argumentó que esta visión simplista ignora la realidad de que personas con complexiones delgadas pueden desarrollar condiciones médicas serias como diabetes o hipertensión, mientras que, paralelamente, individuos con cuerpos más grandes pueden gozar de un óptimo estado de salud y sobresalir en diversas disciplinas físicas.
“La salud es, en realidad, un asunto mucho más complejo; el peso de una persona no es un indicador definitivo de su bienestar”.


La Discriminación por Peso: Un Peligroso Sesgo al Medir el Bienestar
La profesional de la nutrición también abordó la creciente popularidad de tratamientos farmacológicos, como los agonistas del GLP-1. Inicialmente concebidos para la gestión de la diabetes, estos fármacos se prescriben ahora en dosis incrementadas con el objetivo principal de inducir la disminución del peso corporal. Lobatón alertó sobre los graves efectos secundarios asociados a estos medicamentos, que pueden incluir:
- Trastornos digestivos severos.
- Desarrollo de estados de malnutrición persistente.
- Caída del cabello (alopecia).
- Reaparición de enfermedades que se creían superadas, como el escorbuto, debido a la supresión del apetito y la consiguiente deficiencia nutricional.
“Estamos dispuestos a sacrificar la salud; la caída del cabello es una señal de que algo no está funcionando correctamente en tu organismo, de que la nutrición es insuficiente”.
Lobatón criticó con vehemencia la inconsistencia de un discurso social que prioriza la delgadez por encima de cualquier consideración, incluso si esto implica comprometer seriamente el bienestar general. La intensa presión social por alcanzar una extrema delgadez, visible en las pasarelas de moda y promovida por figuras influyentes, fomenta comportamientos perjudiciales que se confunden erróneamente con un estado de salud ideal.


Estigmatización Corporal: Un Prejuicio Arraigado y Normalizado
La nutrióloga describió la gordofobia no solo como un prejuicio, sino como un mecanismo de discriminación normalizada. Esta discriminación opera tanto a nivel estructural como social, afectando de manera desproporcionada a personas con un índice de masa corporal elevado. Como ejemplos de gordofobia estructural, Lobatón mencionó la escasez de tallas adecuadas en la industria textil o la carencia de espacios públicos diseñados para garantizar la comodidad de cuerpos de mayor tamaño. A nivel social, la gordofobia se manifiesta a través de la estigmatización, presumiendo que una persona con exceso de peso está intrínsecamente vinculada a características negativas como:
- Falta de motivación intrínseca.
- Una actitud general irresponsable.
- Una supuesta falta de empatía o consideración hacia los demás.
La especialista hizo hincapié en la falta de consideración del tiempo necesario para comprender la individualidad, la personalidad, la genética o las influencias hormonales antes de emitir estos juicios generalizadores y perjudiciales.
“La gordofobia representa el sistema discriminatorio aceptado en nuestra sociedad hacia aquellos con mayor peso, hacia las personas obesas”.
Esta dinámica discriminatoria se traduce en oportunidades laborales y relacionales significativamente reducidas para las personas con cuerpos más grandes. En el ámbito de la atención sanitaria, la gordofobia se evidencia cuando los pacientes con exceso de peso no reciben un trato justo y considerado. Se les culpa de sus dolencias y se les imponen regímenes alimenticios estrictos sin una evaluación profunda de sus patrones de alimentación reales, o sin considerar la posibilidad de que sufran trastornos alimentarios como la anorexia, que, es importante recalcar, pueden manifestarse en cualquier tipo de cuerpo. Lobatón subrayó cómo la sociedad continúa exigiendo de estas personas una pérdida de peso cada vez mayor, perpetuando así un ciclo de daño y exclusión.
Con el firme propósito de abordar esta problemática social y de salud, Raquel Lobatón imparte un curso en línea titulado “Tu salud no cabe en una báscula”. El objetivo primordial de este programa es desmantelar la perjudicial conexión entre peso y salud, y proporcionar a los participantes herramientas prácticas para mejorar su bienestar general sin caer en la obsesión por un número específico en la báscula. Es también autora del libro “Tu peso no es el problema”, una obra concebida como punto de partida esencial para cuestionar y reevaluar las creencias arraigadas sobre el peso y la salud.
aDB
