La euforia desatada por el actual torneo de fútbol impulsa a los seguidores a realizar gastos desmedidos. Tony Alcalá, experta en liderazgo, ventas y reestructuración empresarial, advierte sobre las graves repercusiones económicas de esta pasión deportiva, que puede poner en riesgo la estabilidad financiera de muchas personas.
En una entrevista con El Heraldo Radio, Alcalá identifica el “miedo a no ser parte” o FOMO (Fear Of Missing Out) como el principal impulsor de decisiones monetarias impulsivas. Este sentimiento, arraigado en la necesidad de pertenencia, lleva a actuar por la inquietud de ser excluido, más que por una afición genuina.
La presión social para encajar y la búsqueda de visibilidad en las imágenes del evento, elevadas a símbolos de estatus, se convierten en incentivos poderosos que eclipsan la prudencia financiera.
“Lo que observamos es un fenómeno llamado FOMO, el miedo a quedarse fuera”, explicó Tony Alcalá.
Claves para que las deudas no apaguen tu pasión por el deporte
La especialista señala que esta conducta lleva a los aficionados a “hipotecar” su futuro. Las repercusiones no se limitan al presente, con el uso de tarjetas de crédito o la pignoración del sueldo, sino que se extienden a largo plazo, poniendo en riesgo activos valiosos como la vivienda.
El panorama se complica con la facilidad de acceso a opciones de financiamiento. En 2025, la oferta de tarjetas de crédito en México se duplicó. A finales de ese año, los bancos reportaron que aproximadamente el 12% de estas tarjetas presentaban impagos, una cifra alarmante que la experta vincula directamente con estos gastos impulsivos.
“Estoy comprometiendo mi porvenir para salir en la foto, para asistir a un evento que, por más exclusivo o popular que sea, me atrae”, comentó.
La clave, según la experta, reside en tomar decisiones financieras reflexionadas, resistir la presión de la exclusión social y priorizar la seguridad económica personal y familiar.


Costos ocultos de los eventos deportivos y el peligro del financiamiento
Tony Alcalá hace un llamado a la introspección, animando a los aficionados a evaluar las consecuencias de sus gastos antes de que sea tarde. La especialista advierte sobre el riesgo de endeudamiento a través del buró de crédito y las elevadas tasas de interés anuales totales (CAT) de las tarjetas. Estas últimas pueden superar el 100% en planes de acceso rápido, transformando una deuda pequeña en una suma considerable rápidamente.
Los gastos asociados a un evento deportivo van más allá de la entrada, incluyendo alojamiento, transporte, indumentaria y recuerdos, sumando cifras significativas. Se estima que la asistencia de dos personas al partido inaugural y a la final podría costar hasta un millón de pesos.
“Imaginen su estado de cuenta en un mes, una vez que esta fiesta y euforia deportiva concluyan. Se darán cuenta de que no han dejado de existir, que ningún peligro les ha acechado, que sí aparecieron en la foto, pero que esa imagen les obligará a subsistir por mucho tiempo, ya que el CAT los consumirá si no pagan”, sentenció la experta.


Para evitar caer en estas trampas financieras, Alcalá propone una planificación proactiva, similar a la preparación de deportistas o la organización de vacaciones. Un aficionado ferviente debería comenzar a ahorrar para el próximo evento desde que concluye el actual, destinando, por ejemplo, el 10% de su ingreso mensual a un fondo específico.
Esta estrategia permite disfrutar de la emoción deportiva con responsabilidad, sin comprometer el futuro ni dejar deudas a la familia.
“Si soy un fanático, debo comenzar desde el día cero que finaliza un evento para el próximo, preparándome y creando un fondo de ahorro equivalente al diez por ciento de mi salario cada mes”, aconsejó Tony Alcalá.
aDB
