Un escalofriante caso de parricidio frustrado ha conmocionado a la sociedad brasileña. Autoridades de la Policía Civil de São Paulo han desarticulado un complot criminal liderado por una adolescente de 17 años, quien orquestó un plan para asesinar a su suegra con el fin de apropiarse de una vivienda familiar.
El esquema criminal, ejecutado por el propio hijastro de la víctima, Nicolás dos Santos Nunes, buscaba eliminar a la mujer mediante el uso sistemático de sustancias tóxicas, aprovechando la convivencia en el hogar ubicado en Mairiporá.
El macabro plan de una adolescente para heredar una propiedad
La investigación comenzó tras el deterioro físico inexplicable de la víctima. Las autoridades descubrieron que la joven, cuya identidad permanece bajo reserva legal, ejercía una presión constante sobre su pareja para concretar el homicidio. Según las evidencias digitales recuperadas por los investigadores, el objetivo principal del atentado era asegurar la herencia de la propiedad familiar para vivir sin supervisión adulta.
¿Cómo instigaba la menor a su pareja a cometer el crimen?
Las conversaciones de texto analizadas por las autoridades revelan la frialdad con la que la adolescente planeaba el desenlace fatal. La joven utilizaba la manipulación emocional para acelerar el proceso, visualizando un futuro donde ella y su novio habitarían la residencia sin restricciones.
“¿Alguna vez has pensado cómo será nuestra vida después de que ella muera? Vamos a tener una casa para vivir solo nosotros dos”: fragmento de los chats presentados por la fiscalía.
El método: Envenenamiento gradual y síntomas alarmantes
El Ministerio Público sostiene que el hijastro suministraba dosis periódicas de veneno en los alimentos de su madrastra. Este “asesinato lento” provocó que la mujer sufriera cuadros críticos de náuseas, vértigo y un debilitamiento físico progresivo. Fue la propia víctima quien, ante el alarmante estado de salud, decidió buscar ayuda médica con el apoyo de un familiar, logrando salvar su vida a tiempo antes de que el plan culminara en tragedia.
Actualmente, el caso se encuentra en manos del sistema judicial brasileño. Tanto el agresor como la instigadora están bajo custodia policial, enfrentando cargos graves mientras las autoridades terminan de determinar la composición química de las sustancias utilizadas en el atentado.
aDB
