Angélica Bovino, reconocida especialista en angeloterapia en México, ha puesto el foco en la insostenible presión que enfrentan las madres para alcanzar ideales de perfección inalcanzables. En una reciente entrevista, Bovino desmanteló el concepto de la “madre ideal”, promoviendo en su lugar la prioridad del bienestar materno como pilar fundamental para una crianza auténtica y gratificante. Su mensaje central resalta que la imperfección no solo es natural, sino una aliada poderosa en el desarrollo infantil.
Inspirada por las enseñanzas de su mentora, Norma Alonso, Bovino comparte la contundente afirmación: “es preferible ser una madre imperfecta”. Esta filosofía se sustenta en la premisa de que las “fallas” maternas se convierten en catalizadores esenciales para el crecimiento y la evolución de los hijos. La experta advierte que la obsesión por la perfección condena a las mujeres a una batalla perpetua y fútil.
Las plataformas digitales exacerban esta exigencia de una maternidad idílica. Con frecuencia, muestran imágenes de mujeres y familias que parecen insuperables, distorsionando la realidad cotidiana de innumerables madres que equilibran múltiples responsabilidades, mucho más allá de la crianza pura.


El Valor de la Imperfección Materna en el Desarrollo Infantil
Angélica Bovino subraya que los niños no anhelan madres perfectas ni cargadas con el peso de tal expectativa. Lo que realmente necesitan son figuras maternas genuinas, conectadas a un amor profundo, dispuestas a aprender y a una autoexploración constante. Para Bovino, la maternidad es una dualidad de regalo y desafío, que impulsa a las mujeres a confrontar sus emociones y su historial personal, abriendo así puertas a un crecimiento individual sin precedentes.
La especialista enfatiza la importancia vital de que las madres prioricen sus propias necesidades, utilizando la célebre analogía de seguridad aeronáutica: “La mascarilla de oxígeno debes colocártela primero a ti, antes que a los demás”.


Priorizando el Autocuidado: El Camino Hacia una Maternidad Plena
Este principio de autocuidado es indispensable para que las madres puedan manifestar su versión más deseada, nutriendo su bienestar emocional y atendiendo sus propias carencias. Bovino sostiene firmemente que una madre volcada en su propio crecimiento, que aborda sus desafíos y busca su propia satisfacción, es, en definitiva, la mejor madre. “Al fin y al cabo, a tus hijos les ofrecerás lo que tú misma eres”, sentencia.
Una madre sumida en el estrés, la insatisfacción o la frustración, inevitablemente proyectará estas emociones en sus hijos. Por el contrario, una madre que se cuida y se nutre personalmente se erige como un poderoso modelo de plenitud. La sociedad, además, añade una presión considerable al demandar a las madres que sean simultáneamente “grandes profesionales” y que mantengan una imagen impecable.
Angélica Bovino insta a las madres a adoptar una mirada introspectiva a través del “espejo de la maternidad”, aceptando con compasión sus propios errores. El equivocarse es una faceta intrínseca del aprendizaje, y enseña a los hijos que cometer errores es una parte natural e ineludible del proceso humano de crecimiento.
aDB
