La mujer que definió lo que es estar “en tendencia” por más de tres décadas se despide como editora en jefe de Vogue Estados Unidos. Sí, Anna Wintour, la legendaria figura detrás de las portadas más influyentes del mundo, deja su icónico cargo… pero no se va del todo.
La noticia, confirmada por WWD, marca el cierre de un ciclo histórico que inició en 1988 y que cambió para siempre la forma de hacer —y mirar— la moda. Desde entonces, Wintour no solo editó una revista: moldeó la cultura pop, impulsó carreras legendarias como la de Alexander McQueen, y llevó el glamour a la política y el activismo, poniendo en portada a figuras como Beyoncé, Michelle Obama y Serena Williams.
La emperatriz de las portadas
Melena perfecta, gafas oscuras y una mirada que impone respeto en cualquier pasarela: así es Anna. Su estilo se volvió símbolo de poder. Pero su legado va más allá de lo visual: transformó Vogue en una plataforma cultural, artística y social que rompió moldes y marcó agendas globales. También fue la mente detrás del evento más esperado del año en moda: la Gala del Met.

Aunque su liderazgo fue tan respetado como temido —y sí, inspiró “El Diablo viste a la Moda”—, Wintour supo surfear las olas de la crítica y los cambios. En plena era digital, mantuvo a Vogue como referente, adaptándose a TikTok, Instagram, y al nuevo lenguaje de la moda global.
Aunque deja la dirección editorial de la edición estadounidense, Anna no se retira del todo: seguirá como directora editorial global de Vogue y jefa de contenido de Condé Nast, supervisando todas las ediciones internacionales de la revista.
Condé Nast ya está en busca de su sucesor o sucesora, en un momento donde el papel de editor en jefe se transforma. Una página se cierra, pero el legado de Anna Wintour sigue escribiéndose con tinta dorada en el universo de la moda.



