La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, generó controversia este martes al incluir a México en una lista de países considerados “adversarios extranjeros”, junto a Irán, Rusia y China. Lo hizo durante una comparecencia ante el Comité de Apropiaciones del Senado para discutir el presupuesto federal 2026, en una sesión marcada por tensiones geopolíticas y críticas cruzadas sobre seguridad fronteriza.
“La administración Trump no se dejará intimidar por Irán, Rusia, China ni México”, declaró Bondi, al responder a una pregunta del senador Lindsey Graham sobre la estrategia frente a amenazas externas. Según la fiscal, los adversarios “buscan dañarnos ya sea físicamente o a través de sobredosis de drogas”.
Cuestionada por los vínculos entre México y el tráfico de fentanilo, Bondi evitó una respuesta directa y sugirió que ese tipo de temas deben discutirse en “espacios clasificados”. Las declaraciones se dieron en el contexto de una nueva ofensiva republicana contra el tráfico de drogas y la seguridad en la frontera sur.
Más adelante, el senador Jack Reed abordó el tema del contrabando de armas desde EE. UU. hacia México. Bondi aseguró que las fronteras “están cerradas” y que la ATF ha decomisado más de 14,600 armas, un incremento del 33 % respecto a la administración anterior. No obstante, el legislador demócrata consideró la respuesta insuficiente y afirmó que “el gobierno de Trump no logra frenar el tráfico de armas que alimenta la violencia en México”.
Las declaraciones de la fiscal general generaron reacciones inmediatas en redes sociales, donde analistas y legisladores advirtieron sobre el impacto diplomático de colocar a México en la categoría de amenaza extranjera. Hasta el momento, no ha habido una respuesta oficial del gobierno mexicano.
