La tensión en Medio Oriente escaló drásticamente este lunes tras el lanzamiento de una ofensiva con misiles por parte de Irán contra instalaciones militares estadounidenses en Qatar e Irak, en respuesta a los recientes bombardeos de Washington sobre sitios nucleares iraníes.
Según medios internacionales, al menos diez misiles balísticos fueron disparados contra la base aérea de Al Udeid, en las afueras de Doha, considerada la mayor instalación militar de EE.UU. en la región. El ataque ocurrió minutos después de que Qatar anunciara el cierre temporal de su espacio aéreo por razones de seguridad. Testigos reportaron fuertes explosiones en la capital qatarí y en la zona de Lusail.
En paralelo, otro proyectil impactó en la base aérea de Ain al-Asad, en el oeste de Irak, donde también se encuentran tropas estadounidenses. La televisión estatal iraní confirmó el inicio de la operación militar, denominada “Basharat al-Fath” (Anuncio de Victoria), como una respuesta directa a lo que calificó como “agresión estadounidense”.
La Casa Blanca y el Departamento de Defensa informaron que monitorean de cerca la situación y las posibles amenazas a sus instalaciones en la región. Hasta el momento, no se han reportado víctimas ni daños materiales confirmados.
Por su parte, Israel amplió su ofensiva militar contra Irán con ataques dirigidos a objetivos simbólicos en el centro de Teherán, incluyendo la entrada de la prisión de Evin —conocida por albergar presos políticos— y sedes de cuerpos de seguridad responsables de reprimir protestas. Las autoridades israelíes aseguraron que no buscan un cambio de régimen, pero advirtieron que continuarán atacando blancos estratégicos y simbólicos en los próximos días.
