Londres, Reino Unido.—En un hecho sin precedentes para la Iglesia Anglicana, Sarah Mullally fue nombrada arzobispa de Canterbury, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el máximo cargo espiritual de esta institución con más de 500 años de historia.
El anuncio fue recibido como un paso significativo hacia la inclusión y la equidad de género dentro de una de las estructuras religiosas más influyentes del mundo. Mullally, quien anteriormente se desempeñó como obispa de Londres, ha sido reconocida por su trayectoria pastoral, su formación como enfermera y su compromiso con el diálogo interreligioso.
Su nombramiento marca un punto de inflexión en la evolución de la Iglesia Anglicana, que en años recientes ha abierto espacios para el liderazgo femenino en distintas diócesis, pero nunca antes en la sede de Canterbury, considerada el corazón espiritual de la Comunión Anglicana.
Diversas voces dentro y fuera del Reino Unido han celebrado la designación como un reflejo de los tiempos actuales, en los que la fe y la representación buscan caminar juntas. Mullally asumirá el cargo en una ceremonia oficial prevista para las próximas semanas, en medio de expectativas por su visión pastoral y su enfoque en temas como justicia social, salud mental y reconciliación comunitaria.
