Un estudio fonético reveló que la voz de Taylor Swift evolucionó junto con su carrera y sus mudanzas. De su marcado acento sureño en Nashville a una entonación más neutra y grave en Nueva York, la transformación de la cantante muestra cómo el entorno y la identidad influyen en la manera de hablar.
Investigadores de la Universidad de Minnesota analizaron miles de minutos de entrevistas de la artista, desde sus años adolescentes en Tennessee hasta su consolidación como ícono del pop. El trabajo, publicado en The Journal of the Acoustical Society of America, documentó cómo sus vocales cambiaron con cada etapa musical y cada ciudad en la que vivió.
El estudio halló que en sus inicios Swift conservaba rasgos típicos del acento del sur, como el alargamiento de la vocal /u/ en palabras como two. Con su mudanza y su transición artística, esos rasgos desaparecieron, lo que los especialistas interpretan como un intento consciente por adaptarse a nuevos entornos y audiencias.
Además, los investigadores observaron que la cantante adoptó tonos de voz más graves en los últimos años, una estrategia que suele asociarse con la proyección de autoridad y confianza.
La conclusión del análisis es clara: los acentos no son estáticos, se transforman con la identidad, la comunidad y las metas personales. En el caso de Taylor Swift, su voz se convirtió no solo en un instrumento musical, sino en un registro científico de cómo cambian los dialectos a lo largo de la vida.
