Un paso decisivo hacia la sostenibilidad en la industria textil
El Senado francés aprobó esta semana una ley pionera que regula las actividades de las empresas de moda rápida, con el objetivo de transformar el modelo de consumo textil en el país. Dirigida principalmente a plataformas de venta en línea como Shein y Temu, esta legislación busca frenar los efectos ambientales del fast fashion y promover prácticas más sostenibles en la industria.
El nuevo marco legal introduce un sistema de “eco-puntuación”, una herramienta que evaluará el impacto ambiental de las prendas vendidas por estas compañías. Se considerarán factores como emisiones contaminantes, uso de recursos naturales y posibilidad de reciclaje. Las empresas con menor puntaje deberán pagar un impuesto ecológico de hasta 5 euros por prenda a partir de 2025, cifra que se duplicará a 10 euros en 2030. Sin embargo, se ha establecido que el impuesto no podrá superar el 50% del precio de venta de cada artículo.
Además, la ley prohíbe la publicidad para marcas de moda rápida y establece sanciones para influencers y creadores de contenido que las promuevan. Aunque el enfoque de esta legislación está centrado en plataformas como Shein y Temu, otras marcas populares como Zara, H&M y Kiabi han quedado exentas de las restricciones más severas, por lo que podrán seguir operando sin los mismos niveles de penalización.
Pese al avance, organizaciones ambientalistas han expresado su decepción. Denuncian que la ley se ha debilitado en su versión final y se limita a regular a solo dos actores del mercado.
“Estamos muy decepcionados porque, al final, vemos que es la protección económica la que se ha convertido en la fuerza motriz principal detrás de este proyecto de ley”, afirmó Pierre Condamine, representante de Amigos de la Tierra Francia, a Euronews.
Aunque criticada por su alcance limitado, la legislación representa un precedente en Europa al colocar la sostenibilidad ambiental por encima de la lógica del consumo desmedido, y podría ser la antesala de reformas más amplias en la industria global de la moda.

En estos lugares se pueden encontrar montañas de ropa de segunda mano proveniente de Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia. Estas prendas fueron descartadas para su reventa y terminaron en este vertedero a cielo abierto, donde se descomponen lentamente, emitiendo gases tóxicos al ambiente.
La nueva ley aprobada en Francia marca un precedente en la regulación del fast fashion y su impacto ambiental. Aunque con limitaciones, representa un paso importante hacia un modelo de consumo más responsable y sostenible. Sin embargo, los críticos advierten que se requiere una acción más amplia e inclusiva para transformar verdaderamente la industria.
