El exintegrante de Creedence Clearwater Revival volvió a México más fuerte que nunca con su gira The Creedence Clearwater Revival Years, un viaje cargado de nostalgia, energía y memoria musical.
Desde antes de la tercera llamada se respiraba un aire especial. Afuera del Auditorio Nacional, el ambiente era de fiesta pese a ser lunes: risas, cantos y la emoción de varias generaciones reunidas para ver a una leyenda viva. Dentro, hombres de traje que alguna vez corearon Proud Mary, parejas que crecieron con el rock de los 70, jóvenes de melena larga y veinteañeros acompañados de sus padres se preparaban para la velada.
A las 9:05, tras un video introductorio, sus hijos Shane y Tyler aparecieron en escena para dar paso a Fogerty, guitarra en mano. De inmediato, los acordes de Bad Moon Rising levantaron al Auditorio en un rugido de aplausos, celulares en alto y una bandera mexicana ondeando en las primeras filas.
“¡Hola Ciudad de México! Estoy feliz de regresar. Recuperé mis canciones y esta noche voy a tocar todas. ¡Vamos!”, dijo emocionado. La promesa se cumplió.
Con Green River y Born on the Bayou, el Auditorio se transformó en cápsula del tiempo. A sus 80 años, Fogerty parecía intacto, compartiendo anécdotas sobre su guitarra Rickenbacker de 1969, la misma que sonó en Woodstock y que, tras décadas perdida, su esposa Julie le devolvió como regalo de Navidad.
El concierto fue más que un repaso: fue una celebración íntima y familiar. En Joy of My Life, sus hijos y su hija Kelsey lo acompañaron sobre el escenario, mientras miles de luces de celulares creaban un mar brillante.
Los himnos llegaron uno tras otro: Rock and Roll Girls, Run Through the Jungle, Lodi, hasta desembocar en los clásicos que pusieron a todos de pie: Have You Ever Seen the Rain, Cotton Fields, Down on the Corner y el estallido rebelde de Fortunate Son, tan vigente como hace 55 años.
El encore llegó con anécdotas sobre su batalla legal para recuperar sus canciones, en la que, confesó, no fueron los abogados quienes lo ayudaron, sino su esposa:
“Detrás de cada hombre siempre hay una gran mujer. Julie fue quien lo logró. Sobreviví a todos esos hijos de puta”, bromeó, arrancando carcajadas y ovaciones.
La noche cerró con un brindis en el escenario y la descarga de Travelin’ Band y Proud Mary, convertida ya en un patrimonio universal del rock. John Fogerty prometió regresar pronto a México, dejando a su público con la certeza de haber sido parte de una cita histórica.
