Mario Pergolini volvió a la televisión argentina con Otro día perdido por la pantalla de El Trece, y en medio de su regreso abrió su corazón sobre los pilares que marcaron su vida: la familia, las decisiones profesionales y la dura batalla contra las adicciones.
En una entrevista con Catalina Dlugi en Agarrate Catalina (La Once Diez), el exconductor de CQC destacó la importancia de haber protegido a su esposa, Dolores, y a sus tres hijos de la exposición mediática. “Siempre quisimos que, si nuestros hijos alguna vez querían ser conocidos, fuera por decisión propia y no porque los hayamos expuesto”, explicó.
Ese resguardo, asegura, le permitió sostener una vida familiar sólida: “Llevo 34 años casado. Existe el prejuicio de que alguien en los medios va a ser un desastre de familia, pero no fue lo que nos pasó”.
Pergolini también recordó el momento en que decidió alejarse de la televisión pese a las críticas: “Me decían que estaba loco, que todavía quedaba negocio. Pero no era donde estaba mi cabeza”. Reconoció que no haber tenido urgencias económicas desde joven le dio la libertad de elegir caminos distintos a los esperados.
El conductor habló con franqueza de su etapa más difícil: el consumo y la lucha contra las adicciones. “Cuando lo dejé era muy joven y ya estaba casado con alguien que nada que ver con ese mundo. Tenía claro que si quería formar una familia, debía elegir otro camino”, recordó.
Aunque admitió que fue un proceso doloroso, envió un mensaje de esperanza:
“No es una batalla sencilla, pero siempre digo que soy una muestra viviente de que se puede superar. Cuando estás en eso parece que no hay salida, pero es un trabajo”.
Pergolini resaltó que el rol del entorno fue decisivo: “Las adicciones suelen tener poca tasa de recuperación. Si el contexto no te ayuda, es muy difícil. No son batallas solitarias: necesitas que alguien te acompañe y te devuelva al camino”.
