Después de más de un año de especulación sobre cómo lograba sostenerse sobre el escenario durante tres horas y media con distintos modelos de tacones, Taylor Swift decidió contar la verdad.
La cantante de 35 años confesó en el pódcast New Heights, conducido por su novio Travis Kelce y su cuñado Jason Kelce, que el Eras Tour representó un enorme desgaste físico.

“Lo extraño, pero fue perfecto tal y como fue”, aseguró. Sin embargo, agregó que cada presentación implicaba intensas rutinas de fisioterapia: “Estar en un estado de incomodidad física perpetua”.
Swift comparó sus shows con el esfuerzo de un jugador de la NFL:
“No me golpean jugadores de 300 libras, pero… ¿tacones durante tanto tiempo?”, ironizó.
Travis recordó la primera vez que vio su “sala de recuperación” en un hotel tras un concierto: “Vi los separadores de dedos y pensé: ‘Vaya’. Fue impresionante”. Además, la artista usaba alfombras de acupuntura para aliviar la tensión en pies y piernas.
El calzado, diseñado por Christian Louboutin, fue parte crucial del reto físico: más de 250 pares a medida, desde botas altas con cristales hasta mocasines y sandalias, todos adaptados para resistir pasarelas, saltos y coreografías sin perder el impacto visual.
Aunque las giras de Swift y los partidos de Kelce parecen mundos opuestos, ambos coincidieron en que sus profesiones exigen resistencia física al límite.


