La confesión de Ovidio Guzmán López ante fiscales estadounidenses representa un hecho inédito: es la primera vez que uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán firma un acuerdo de colaboración con autoridades de Estados Unidos.
Ovidio, junto con sus hermanos —conocidos como “Los Chapitos”—, es identificado como uno de los líderes de una facción del Cártel de Sinaloa. Durante el gobierno de Donald Trump, esta célula fue designada como organización terrorista extranjera, lo que intensificó las tensiones diplomáticas entre México y EE.UU.
La presidenta Claudia Sheinbaum criticó la aparente contradicción en la postura estadounidense, señalando la “falta de coherencia” al establecer acuerdos con integrantes de un grupo que las propias autoridades de ese país consideran una amenaza terrorista.
El caso continúa generando atención internacional, mientras los gobiernos de ambos países intentan fortalecer su estrategia conjunta contra el crimen organizado.
