No es ningún secreto que los SUV acaparan hoy toda la atención de la industria automotriz. Lejos de tratarse de una moda pasajera, su evolución continúa. Y con el auge de las normativas medioambientales, cada vez son más los conductores que buscan opciones con etiqueta ECO. En este escenario, comparamos dos modelos que, a pesar de sus diferencias, comparten una misma filosofía: el Toyota RAV4 y la tercera generación del Mazda CX-5.
RAV4: leyenda global, diseño veterano
El Toyota RAV4 es uno de los SUV más populares del mundo, con seis generaciones desde su debut en 1994. La versión actual, que tomamos para esta comparativa, fue actualizada en 2022 y continúa ofreciendo una propuesta sólida, aunque algo conservadora en cuanto a diseño.
CX-5: menos fama, más estilo
Mazda presentó la primera generación del CX-5 en 2012, y aunque no ha alcanzado la fama global del RAV4, se ha convertido en un pilar fundamental para la marca. La tercera generación acaba de aterrizar en Europa, y llega con un diseño más moderno y refinado que su rival. Mazda apuesta por la elegancia y la sobriedad, con líneas fluidas que envejecen mejor y su característico tono “Soul Red Crystal”.
Dimensiones y habitabilidad: empate técnico
Ambos modelos pertenecen al segmento D-SUV. El RAV4 mide 4,6 m y el CX-5, 4,69 m. Son espaciosos, cómodos para familias de hasta cinco integrantes y con buena altura al suelo, lo que facilita el acceso. La plaza trasera central sigue siendo la menos cómoda por el túnel de transmisión. En términos de maletero, el Mazda ofrece 583 litros frente a los 580 del Toyota (que bajan a 520 en la versión PHEV).
Un punto en contra para ambos: se echa en falta una banqueta trasera ajustable para mejorar la flexibilidad del espacio.
Interior y tecnología: Mazda toma la delantera
Mazda apuesta por un diseño interior minimalista pero moderno. Su pantalla central de 12,9 pulgadas ofrece una experiencia más fluida e intuitiva, con integración de servicios de Google. En contraste, el RAV4 mantiene una cabina más tradicional, con una pantalla de 10,5 pulgadas y una mezcla de botones analógicos y digitales.
La calidad percibida en el CX-5 es notablemente superior, con materiales mejor seleccionados y un enfoque más equilibrado entre tecnología y ergonomía.
Equipamiento y seguridad
Ambos modelos incluyen un completo paquete tecnológico: faros LED, acceso sin llave, instrumentación digital, conectividad, techo solar, cámaras de aparcamiento y asistentes de conducción (ADAS) de última generación. No hay grandes diferencias aquí.
Mecánica: eficiencia vs experiencia de conducción
El Toyota RAV4 juega con ventaja al ofrecer versiones híbridas e híbridas enchufables, mientras que el Mazda CX-5 solo está disponible con un sistema MHEV (mild hybrid). Aunque ambos portan la etiqueta ECO, no son iguales en eficiencia.
El CX-5 ofrece una conducción más suave, refinada y agradable. Su motor e-SKYACTIV G no es el más potente, pero sí más silencioso y estable. El RAV4, en cambio, se ve penalizado por su transmisión CVT, que eleva demasiado las revoluciones en aceleraciones, restando confort. No obstante, es más eficiente: consume menos de 6 L/100 km, frente a los más de 7 L/100 km del Mazda.
Precio: la gran diferencia
Y aquí viene el golpe final: el Mazda CX-5 parte desde 35.200 euros, mientras que el RAV4 arranca en 41.500 euros (ambos precios sin promociones). Una diferencia de 6.300 euros que no es menor.
Conclusión
El Toyota RAV4 sigue siendo un referente por su eficiencia y trayectoria, pero el Mazda CX-5 ha logrado superarlo en diseño, calidad interior, experiencia de manejo y precio. Con un estilo más atractivo, mejor acabado y un comportamiento dinámico más refinado, el CX-5 se presenta como una opción más equilibrada y recomendable.
Veredicto: el Mazda CX-5 es la compra más inteligente.
