Más de 50,000 pelotas de tenis han sido recicladas por la Fundación Wimbledon para convertirse en diminutas casitas destinadas a los ratones espigueros, una de las especies más pequeñas de Europa. Esta iniciativa no solo da un respiro al medio ambiente, sino que también protege a estos pequeños roedores de depredadores y condiciones adversas.
¿Quiénes son los nuevos inquilinos?
Los ratones espigueros, del tamaño de una nuez, miden entre 5.5 y 7.5 cm, pesan apenas 7 gramos y cuentan con una cola prensil que utilizan como una quinta extremidad. Suelen vivir en arrozales, campos y zonas rurales del Reino Unido, construyendo nidos esféricos entre la hierba alta, hechos con hojas y tallos.
Precisamente por eso, las pelotas de tenis, con su forma redonda y material resistente, resultan ser refugios ideales: son lo suficientemente amplias como para albergar hasta 10 ratoncitos y les ofrecen protección contra la humedad y los depredadores.
¿Qué pasa con las pelotas tras el torneo?
Durante Wimbledon, se utilizan más de 50,000 pelotas cada año, debido a que los jugadores requieren esferas en perfecto estado para mantener la precisión en sus golpes. Muchas se revenden a los aficionados o se destinan a entrenamientos, pero un número considerable es reciclado para esta original causa.
La iniciativa comenzó en los años 2000, cuando el All England Lawn Tennis Club, junto con organizaciones como Avon, Glamorgan y Northumberland Wildlife Trust, decidió reutilizar las pelotas viejas. El proceso es simple: se les hace un agujero para que los ratones puedan entrar y se colocan a entre 75 cm y 1.5 metros del suelo, fuera del alcance de depredadores como las comadrejas.
De la cancha al campo
Tras las victorias históricas de Jannik Sinner —el primer italiano en ganar Wimbledon— e Iga Świątek —la primera polaca en hacerlo—, las pelotas que fueron testigo de su triunfo no terminarán olvidadas. Ahora, seguirán siendo útiles, transformadas en cálidos refugios que ayudan a preservar una especie vulnerable y a reconectar el deporte con la naturaleza.
