Dicen que en el universo de la perfumería árabe hay dos caminos bien definidos. El primero es el de las fragancias ultra exclusivas, diseñadas para jeques y amantes del lujo sin restricciones: perfumes que valen más por su prestigio que por su contenido. El segundo, más accesible, apunta a los jóvenes que desean oler a sofisticación sin vaciar sus bolsillos. Y aunque todos desearíamos estar en la primera categoría, lo cierto es que la segunda es la que sostiene el negocio. Porque al final del día, somos más los simples mortales.
Aun así, sigue habiendo quienes aspiran a crear perfumes que parezcan salidos de un sueño dorado: frascos de cristal y oro, fórmulas secretas y un aura de exclusividad. Uno de esos casos es Boadicea the Victorious, casa británica que, en poco más de 15 años bajo la dirección de David Crisp, se ha convertido en sinónimo de opulencia y sofisticación.
En 2025, la marca presentó su más reciente creación: Opal, una fragancia inspirada en el mítico ópalo negro que Napoleón obsequió a Josefina de Beauharnais. La emperatriz lo bautizó como El incendio de Troya, por los destellos carmesí que emergían desde las profundidades de la piedra cuando esta se movía. La leyenda, como el perfume, está envuelta en misterio: no se sabe dónde fue extraída la gema ni dónde se encuentra hoy. Solo se sabe que pesaba 700 quilates y desapareció tras la muerte de Josefina.
Hoy, Boadicea ofrece a los amantes del lujo la posibilidad de tocar ese mito: por 950 libras esterlinas, puedes tener un pedazo de historia en tu tocador. O bien, por 14,25 libras, una muestra de 2 ml que despierta la misma curiosidad.
“Opal es un perfume audaz e irresistible que brilla de forma espectacular sobre la piel. Evoca peligro, transformación y sensualidad. Es alquimia pura, con un aura poderosa y omnipresente”, declara la marca.
La narrativa es intensa: se evoca a la reina celta Boadicea vestida con joyas ardientes, liderando una batalla contra el Imperio romano, con un ópalo encendido colgando de su cuello como símbolo de poder y profecía.
Un contraste entre fuego y humo
La fragancia se construye sobre una dualidad clásica: el rojo del fuego y el negro del humo. Café, gamuza, cuero y pachulí representan la oscuridad densa; rosa, geranio y especias arden como llamas. Es una combinación con raíces en los primeros attars orientales —la mítica fusión de oud y rosa— aunque aquí el oud es reemplazado por un acorde de cuero.
Hay elementos que destacan: una salvia aromática que sustituye la presencia obvia de la rosa, una agradable mezcla de nuez moscada y canela, y un fondo empolvado de violeta e iris que remite a los perfumes masculinos más clásicos. Sin embargo, el café y la cachemira —aunque no desagradables— parecen un añadido innecesario.
¿Una joya o una imitación?
A pesar de su riqueza aromática, Opal deja una sensación ambigua. Tiene elegancia, sí, pero también un dejo de timidez. Se percibe como si intentara seguir la estela de casas como Amouage, sin lograr despegar del todo. Es una fragancia agradable, bien elaborada, pero algo falta: le falta alma, le falta carácter.
Quizá no es una joya que arde, sino un reflejo tenue de una llama lejana. Pero para quienes buscan una experiencia envolvente, misteriosa y visualmente deslumbrante, Opal puede ofrecer un viaje sensorial más que digno.
Ficha olfativa
- Salida: Azafrán, café, notas metálicas, laurel, pimienta negra, bergamota y canela.
- Corazón: Cacao, ante, raíz de lirio, lavanda, salvia romana, geranio, rosa, davana y nuez moscada.
- Fondo: Pachulí, raíz de lirio, almizcle, sándalo, musgo, cachemira, cedro, haba tonka y notas amaderadas.
Disponibilidad: En el sitio oficial de Boadicea the Victorious.
Precios: 95 GBP (10 ml), 950 GBP (100 ml), muestra de 2 ml por 14,25 GBP.
