Un visitante del Centro Pompidou-Metz, en Francia, sorprendió a todos al comerse una banana pegada a la pared con cinta adhesiva: se trataba de Comedian, una controvertida obra del artista italiano Maurizio Cattelan, valuada en más de 6 millones de dólares.
El hecho ocurrió el pasado sábado y fue confirmado por el museo, que explicó que el equipo de vigilancia intervino de inmediato y la pieza fue reinstalada en cuestión de minutos, ya que, al tratarse de una fruta perecedera, la banana se reemplaza regularmente conforme a las instrucciones del autor.
Cattelan lamentó el incidente, asegurando que el visitante “confundió la fruta con la obra de arte”. La pieza, que causó revuelo desde su presentación en 2019 en Miami, ya había sido comida por otro artista como protesta por su alto costo.
A pesar del incidente, la instalación continúa expuesta, provocando nuevas reflexiones sobre los límites del arte contemporáneo… y el apetito de algunos espectadores.
