Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, fue trasladado fuera de la prisión metropolitana de Chicago luego de declararse culpable de cuatro cargos relacionados con narcotráfico y delincuencia organizada. Aunque ya no figura en el registro del Buró Federal de Prisiones, continúa bajo custodia en una ubicación no revelada.
La reubicación del también conocido como “El Ratón” forma parte de un acuerdo con autoridades estadounidenses, en el que se comprometió a colaborar como testigo en investigaciones vinculadas al Cártel de Sinaloa. Su cooperación podría influir en la sentencia que se dictará en enero de 2026, la cual podría ser menor a cadena perpetua si se considera útil para los fiscales.
Durante la audiencia celebrada el 11 de julio en la Corte Federal del Distrito Norte de Illinois, Guzmán admitió haber participado en la producción y tráfico de diversas drogas hacia Estados Unidos, incluyendo fentanilo, cocaína y metanfetamina. Como parte del acuerdo, también se contempla el pago de una multa de 80 millones de dólares.
El traslado a una ubicación secreta responde a medidas de seguridad propias del programa de protección de testigos, utilizado en casos de alto perfil. La defensa legal de Guzmán ha señalado que aún se desconocen los alcances de su colaboración, aunque se espera que contribuya con información clave para futuras acciones judiciales.

