Washington, D.C. — Tras más de dos décadas de aplicar una de las medidas más representativas de la era post-11S, el gobierno de Estados Unidos anunció el fin de la revisión obligatoria de zapatos en los puntos de control aeroportuario.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, dio a conocer la medida como parte de una serie de acciones para modernizar la experiencia de los viajeros y reducir los tiempos de espera en los filtros de seguridad administrados por la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
“Poner fin a la política de ‘quitarse los zapatos’ es el último esfuerzo que la DHS está implementando para modernizar y mejorar la experiencia del viajero en los aeropuertos de nuestra nación”, declaró Noem durante su anuncio oficial.
Ending the ‘Shoes-Off’ policy is the latest effort DHS is implementing to modernize and enhance traveler experience across our nation’s airports. We expect this change will drastically decrease passenger wait times at our TSA checkpoints, leading to a more pleasant and efficient…
La política de revisión de calzado, implementada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, se convirtió en símbolo de los nuevos controles de seguridad aérea. Aunque fue considerada necesaria en su momento, hoy se percibe como obsoleta gracias a los avances tecnológicos.
La funcionaria aseguró que la seguridad no se verá comprometida. Por el contrario, se utilizará tecnología avanzada para mantener y reforzar los protocolos de detección sin necesidad de aplicar medidas intrusivas a los pasajeros.
“Esta iniciativa es solo una de muchas que la administración Trump está llevando a cabo para marcar el comienzo de la visión del presidente para una nueva Edad de Oro de los viajes estadounidenses”, subrayó Noem.
Además de este cambio, la TSA lanzó el programa “Servir con honor, viajar con facilidad”, orientado a brindar beneficios especiales a miembros de las fuerzas armadas y sus familias. También continúa la implementación de la ‘REAL ID’, que ya alcanza un cumplimiento del 94% entre los viajeros.
Aunque los pasajeros ya no tendrán que quitarse los zapatos, seguirán cumpliendo con procesos clave como la verificación de identidad, la evaluación a través del sistema Secure Flight, y otras medidas diseñadas para garantizar vuelos seguros y eficientes.
La noticia marca un punto de inflexión en la política de seguridad aeroportuaria de EE.UU., que ahora busca un equilibrio entre protección y comodidad para millones de viajeros.
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