En una ceremonia cargada de simbolismo patriótico, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este 4 de julio su nuevo paquete de recortes fiscales y gasto público, una de las piezas legislativas más emblemáticas de su segundo mandato.
La ley, bautizada por el mandatario como su “gran y hermosa reforma”, contempla recortes fiscales por más de 4.5 billones de dólares, incluyendo beneficios permanentes para sectores empresariales y deducciones para trabajadores por propinas y horas extra. También se incluyen inversiones históricas en defensa y seguridad fronteriza, así como medidas para acelerar deportaciones.
Sin embargo, el proyecto ha generado fuerte controversia por los recortes a programas sociales como Medicaid y SNAP, que podrían afectar a millones de ciudadanos. De acuerdo con estimaciones legislativas, la reforma podría aumentar la deuda nacional en más de 3 billones de dólares en la próxima década.
La firma se realizó en los jardines de la Casa Blanca, durante el tradicional picnic del 4 de julio, con presencia de legisladores republicanos, miembros del gabinete y un desfile aéreo militar. Trump celebró el momento como una “victoria para el pueblo estadounidense” y aseguró que el país “está ganando como nunca antes”.
La oposición demócrata ha prometido convertir esta ley en un eje de campaña para las elecciones legislativas de 2026, señalando que representa un retroceso en derechos sociales y equidad económica.
