En entrevista para el programa Maca Diario, el director editorial de El Economista, Luis Miguel González, analizó las recientes afectaciones a la imagen y operación de CIBanco, luego de que autoridades financieras en Estados Unidos lo señalaran por presuntas irregularidades relacionadas con lavado de dinero.
El periodista explicó que las consecuencias no se limitan al terreno legal o económico, sino que también involucran tres áreas clave para cualquier institución financiera: reputación, solidez y conectividad bancaria. Según González, en estos tres frentes CIBanco está atravesando momentos críticos.
“Le está lloviendo a CIBanco. No responde como antes. Se está quedando sin herramientas”, advirtió el especialista al subrayar que el banco ha perdido la percepción de fortaleza que antes generaba entre sus usuarios y aliados financieros.
Asimismo, explicó que la decisión del gobierno mexicano de intervenir en el caso ha sido confusa. “La forma en que se realiza esta intervención no transmite confianza. Se pudo haber hecho de forma más contundente para dar certidumbre. No parece una solución clara”, comentó González.
¿Qué deben hacer los usuarios?
Ante la incertidumbre que enfrentan algunos clientes de CIBanco, Luis Miguel González recomendó no caer en el pánico, pero sí mantenerse informados por canales oficiales. Recordó que todos los ahorradores en México cuentan con el respaldo del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), que garantiza montos de hasta 3 millones 300 mil pesos por persona por banco, independientemente de las condiciones de la institución.
“No es que el dinero se evapore. Para los accionistas, sí puede haber pérdidas; para los ahorradores, no es una situación tan delicada. Todos tenemos derechos como usuarios del sistema financiero”, apuntó.
Por último, el periodista insistió en que los ciudadanos deben consultar fuentes confiables como medios especializados o comunicados oficiales, y mantenerse atentos a las actualizaciones del caso.
¿Qué papel jugará la Presidencia?
Luis Miguel también abordó la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien declaró que su función no es investigar bancos, pero sí enviar a las instituciones correspondientes como la Secretaría de Hacienda y el Banco de México a realizar las investigaciones necesarias.
“Es como estar en la misma casa, en el mismo barrio. Con pocas palabras se entiende”, cerró González, enfatizando que el tema es complejo, pero requiere transparencia, información precisa y vigilancia continua.
