Tras 14 años de evadir a la justicia, Mayra Velázquez, de 42 años, fue finalmente capturada el 17 de julio por autoridades de Arlington, Texas. La mujer es la principal sospechosa del brutal homicidio de Irasema Chávez, ocurrido en 2012, un caso que conmocionó a la comunidad por la violencia ejercida: la víctima recibió más de cien puñaladas.
El crimen tuvo lugar el 20 de enero de 2012 en un conjunto habitacional de Arlington. Durante más de una década, el caso permaneció sin resolverse, hasta que los recientes avances en genealogía genética permitieron vincular a Velázquez con el asesinato. Durante su tiempo como prófuga, la acusada mantuvo una vida pública activa en redes sociales, presumiendo viajes internacionales y un estilo de vida que contrastaba con su pasado criminal.
La doble vida de Mayra Velázquez: De agente inmobiliaria a fugitiva
Antes de su detención, Mayra Velázquez se había integrado exitosamente en la sociedad de Texas. Según datos oficiales, contaba con una licencia vigente desde hace siete años para ejercer en el sector inmobiliario con la agencia Pure Realtors LLC, además de colaborar con la empresa JC Limo.


Su perfil en redes sociales se convirtió en una vitrina de su vida privilegiada, donde compartía fotografías de sus recorridos por ciudades cosmopolitas como Nueva York, Londres, París y Dubái. Estas publicaciones, realizadas años después del fatídico suceso, sirvieron para documentar su paradero mientras las autoridades buscaban respuestas por el asesinato de su entonces amiga.
Tecnología de ADN: La clave para resolver el asesinato de Irasema Chávez
El caso de Irasema Chávez fue reactivado gracias a una investigación exhaustiva liderada por la oficina local del FBI en Dallas. La implementación de técnicas modernas de genealogía genética fue el factor determinante para romper el estancamiento de una investigación que llevaba años fría.


Irasema Chávez, originaria de Allende, fue hallada sin vida en su domicilio ubicado en South Collins Street después de que sus familiares reportaran la falta de contacto. Los peritos forenses determinaron desde el inicio que, al no encontrar signos de entrada forzada en el departamento, la víctima probablemente conocía a su atacante.


A pesar de que se recolectaron muestras biológicas en la escena del crimen, no fue sino hasta la aplicación de pruebas genéticas avanzadas que se logró identificar a Mayra Velázquez. Actualmente, la acusada permanece bajo custodia en la cárcel del Condado de Tarrant, donde aguarda el inicio de su proceso judicial para responder por el cargo de homicidio.
aDB
