Una reciente y controvertida propuesta ha colocado al alcalde de Quinchía, Risaralda, en el ojo del huracán mediático. El mandatario local ha expresado su intención de imponer multas económicas a los ciudadanos que brinden comida o hidratación a perros en situación de calle, desatando una oleada de indignación en las plataformas digitales.
En un video que se volvió viral, el burgomaestre Jader de Jesús Clavijo Bañol solicitó a las autoridades policiales sancionar a los residentes que alimenten a los canes que deambulan por las vías públicas. El funcionario sostiene que estas acciones fomentan la presencia de animales en zonas urbanas, lo cual, según su criterio, resulta contraproducente para el orden municipal.
La medida estaría enfocada específicamente en un grupo de cinco perros, conocidos localmente como la “banda del Serrucho”. El alcalde justifica su postura argumentando supuestos riesgos de salubridad y seguridad vial, señalando que estos animales podrían representar una amenaza para los motociclistas y generar suciedad en el espacio público.
Activistas denuncian posible vulneración de la Ley 1774
La postura de Jader de Jesús Clavijo Bañol ha sido enérgicamente rechazada por la organización animalista ALTO. A través de sus redes sociales, los defensores de los derechos animales calificaron la medida como un acto de crueldad, especialmente ante las difíciles condiciones climáticas que enfrentan los animales sin hogar.
“Esta disposición vulnera la Ley 1774 de 2016, que establece la obligación estatal de garantizar la protección animal. Exhortamos a la Procuraduría General a evaluar el proceder de esta autoridad municipal”, declararon desde la plataforma ALTO.
Críticas ciudadanas: ¿Falta de sensibilidad animal?
La opinión pública no ha tardado en reaccionar, tildando la propuesta de insensible y carente de ética. Los usuarios en redes sociales han cuestionado la capacidad de gestión del mandatario, exigiendo alternativas humanitarias:
- Enfoque en soluciones: Los ciudadanos sugieren que el alcalde debería priorizar programas de esterilización y la construcción de albergues en lugar de castigar la solidaridad.
- Ética pública: Muchos comentarios señalan que el abandono animal es una responsabilidad estructural que no debería recaer en quienes ofrecen ayuda básica a los seres vulnerables.
- Rechazo total: La comunidad califica como “inconcebible” que un representante público promueva el castigo contra quienes ejercen actos de caridad.
El alcalde responde tras la polémica
Ante la magnitud de las críticas, Jader Clavijo intentó matizar sus declaraciones mediante una aclaración pública. El ejecutivo local sostiene que sus palabras fueron malinterpretadas y que su verdadera intención es promover políticas de adopción responsable, buscando una solución definitiva para retirar a los animales de las calles mediante procesos legales y organizados.
aDB
