Ciudad de México, 28 de junio de 2025 — Cada año, en el marco del Mes del Orgullo, miles de personas en todo el mundo salen a las calles para celebrar la diversidad sexual y de género, exigir igualdad de derechos y visibilizar las luchas que aún enfrenta la comunidad LGBTQ+. Pero ¿de dónde surge esta movilización global y qué representa hoy?
La historia moderna del movimiento LGBTQ+ tiene un punto de inflexión en la madrugada del 28 de junio de 1969, cuando una redada policial en el bar Stonewall Inn, en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, desató una serie de protestas espontáneas. Cansadas del acoso sistemático, personas trans, drag queens, lesbianas, hombres homosexuales y jóvenes racializados se enfrentaron a la policía durante varios días. Este levantamiento, conocido como la Rebelión de Stonewall, marcó el inicio del activismo LGBTQ+ contemporáneo.
Un año después, en 1970, se realizaron las primeras marchas del Orgullo en ciudades como Nueva York, Los Ángeles y San Francisco, con el objetivo de conmemorar la revuelta y exigir derechos civiles.
La Marcha del Orgullo no es solo una celebración: es un acto político. Su propósito es visibilizar la existencia y dignidad de las personas LGBTQ+, denunciar la discriminación y violencia que enfrentan, y exigir políticas públicas que garanticen igualdad de derechos. El término “orgullo” se opone directamente a la vergüenza impuesta por normas heteronormativas, y reivindica el derecho a vivir con libertad, sin miedo ni ocultamiento.
En México, la primera manifestación pública de colectivos homosexuales ocurrió el 26 de julio de 1978, durante una marcha por el aniversario de la Revolución Cubana. Sin embargo, la primera Marcha del Orgullo Homosexual como tal se realizó el 30 de junio de 1979 en la Ciudad de México, convocada por grupos como el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) y Oikabeth. Con consignas como “¡No hay libertad política si no hay libertad sexual!”, alrededor de mil personas marcharon del Ángel de la Independencia a la Plaza Carlos Finlay.
Desde entonces, la marcha ha crecido exponencialmente, convirtiéndose en una de las más grandes de América Latina.
Desafíos actuales
A pesar de los avances legales —como el matrimonio igualitario y el reconocimiento de identidades trans en varios estados—, la comunidad LGBTQ+ en México sigue enfrentando múltiples desafíos:
- Crímenes de odio: Entre 2014 y 2025 se han documentado más de 700 asesinatos y desapariciones de personas LGBTQ+ en el país.
- Discriminación laboral y educativa: Las mujeres trans, por ejemplo, enfrentan tasas de desempleo cuatro veces mayores que las mujeres cisgénero.
- Estigmas en salud: El VIH sigue siendo un tema rodeado de prejuicios, lo que dificulta la prevención y el acceso a tratamientos.
- Retrocesos culturales: Encuestas recientes muestran una disminución en el apoyo a la visibilidad LGBTQ+ en medios y espacios públicos, especialmente entre hombres jóvenes.
Un movimiento que sigue en pie
La Marcha del Orgullo es, ante todo, un recordatorio de que la lucha no ha terminado. Es un espacio para celebrar la diversidad, honrar a quienes abrieron camino y exigir un futuro donde nadie tenga que esconder quién es.
