El 23 de febrero de 2026 quedará marcado como una fecha clave en la historia de la seguridad en México, tras confirmarse los detalles del operativo que llevó al abatimiento de «El Mencho», Nemesio Oseguera Cervantes. El titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), Ricardo Trevilla Trejo, compareció para explicar que este desenlace no fue producto del azar, sino de una planeación estratégica de inteligencia de largo aliento que involucró la cooperación de diversas fuentes nacionales e internacionales.
Un golpe estratégico basado en inteligencia
La operación que culminó con la caída del fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) comenzó a cerrarse de manera crítica el pasado 20 de febrero. Según los informes de la SEDENA, el rastreo de un operador de confianza, vinculado directamente a una de las parejas sentimentales de Oseguera Cervantes, fue la pieza clave para localizar su ubicación exacta. Este individuo trasladó a la mujer a una propiedad tipo cabaña situada en el poblado de Tapalpa, Jalisco, donde se llevó a cabo un encuentro privado con el líder criminal.
Aunque la pareja abandonó el lugar al día siguiente, el sistema de vigilancia confirmó que «El Mencho» permaneció en la instalación, protegido por su círculo de seguridad más cercano. Esta información permitió a las autoridades coordinar el golpe final con una precisión quirúrgica, evitando alertar a la red de protección del capo.
22 de febrero: El despliegue sigiloso y el enfrentamiento
Para asegurar el éxito de la misión y evitar cualquier tipo de filtración que permitiera la huida del objetivo, las Fuerzas Especiales del Ejército y la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional implementaron una estrategia de movilidad discreta. En lugar de concentrar tropas previamente en Jalisco, el personal operativo se mantuvo en estado de alerta en entidades vecinas, movilizándose hacia el objetivo solo cuando se confirmó la presencia del líder del CJNG el 22 de febrero.
Al establecerse el cerco perimetral, la reacción de la organización delictiva fue inmediata y extremadamente violenta. Mientras Oseguera Cervantes intentaba escapar de la zona de cabañas, un grupo de sus escoltas abrió fuego contra las fuerzas federales para cubrir su retirada. En este primer intercambio de disparos, los elementos federales repelieron la agresión, dejando un saldo de ocho presuntos criminales abatidos en el sitio.
El desenlace en la maleza y el costo humano
En su intento final por evadir la justicia, «El Mencho» se internó en una zona boscosa adyacente a las cabañas en compañía de pocos colaboradores. Sin embargo, fueron localizados entre la maleza por los cuerpos de élite. Al ser descubiertos, los escoltas iniciaron un nuevo tiroteo, y en la respuesta de los uniformados, el líder del CJNG y dos de sus acompañantes resultaron heridos de gravedad.
Pese a que se ordenó una evacuación aérea inmediata para intentar preservar la vida del objetivo y someterlo a proceso judicial, los tres individuos fallecieron debido a la gravedad de sus heridas durante el traslado hacia una unidad médica en Jalisco. Ante el fallecimiento, el curso del helicóptero se desvió hacia el Aeropuerto Internacional de Morelia, Michoacán, donde un avión caza de la Fuerza Aérea Mexicana esperaba para el traslado final de los restos hacia la Ciudad de México. Posteriormente, la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó la identidad de los restos mediante pruebas genéticas.
El operativo, aunque exitoso en su objetivo principal, tuvo un alto costo para las fuerzas del Estado. El secretario de Seguridad, García Harfuch, confirmó el fallecimiento de 25 elementos de la Guardia Nacional durante las acciones para detener al líder criminal. El impacto del enfrentamiento fue tal que incluso afectó a la población civil y turistas; por ejemplo, en el Zoológico de Guadalajara, más de mil turistas tuvieron que resguardarse por más de 20 horas debido a la situación de violencia en la región.
Arsenal incautado y fin de una era
Tras el combate, las autoridades aseguraron en el lugar un arsenal de alto poder, consistente en siete armas largas y dos lanzacohetes. Uno de estos proyectiles posee características técnicas similares al armamento que el CJNG utilizó en mayo de 2015 para derribar un helicóptero militar, lo que subraya el nivel de peligrosidad de la escolta que protegía al capo.
Con el abatimiento de «El Mencho», el Estado mexicano cierra uno de los capítulos más complejos en la lucha contra el crimen organizado, eliminando a uno de los perfiles con mayor relevancia y órdenes de aprehensión en el país. No obstante, el evento abre una etapa de incertidumbre sobre la posible sucesión y el futuro liderazgo dentro de la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación.
