La derrota de los Dallas Cowboys frente a los Chicago Bears desató controversia dentro y fuera del campo, luego de que las cámaras captaron al dueño de la franquicia, Jerry Jones, haciendo un gesto que fue interpretado como una clara muestra de molestia hacia el quarterback Dak Prescott.
Este domingo, los Cowboys fueron aplastados 31-14 en el Soldier Field, donde Caleb Williams firmó la mejor actuación de su joven carrera en la NFL: lanzó para 298 yardas y cuatro pases de touchdown, incluida una jugada engañosa de 65 yardas con Luther Burden III que incluso impresionó a Tom Brady, comentarista del juego para Fox Sports.
La defensa de Dallas, ya debilitada por la ausencia de Micah Parsons —ahora en los Green Bay Packers—, volvió a quedar en evidencia: una semana antes había permitido 450 yardas y tres anotaciones aéreas de Russell Wilson, y ante Chicago no logró contener el poder ofensivo de los Bears.
La ofensiva tampoco funcionó. CeeDee Lamb salió lesionado y Prescott sufrió dos intercepciones a manos de Tremaine Edmunds en momentos clave, cuando los Cowboys aún tenían esperanzas de remontar. Fue entonces cuando las cámaras enfocaron a Jerry Jones en su palco, mostrando un gesto de frustración que rápidamente encendió la conversación entre aficionados y analistas.
Con marca de 1-2, los Cowboys atraviesan un inicio de temporada complicado. Su siguiente reto será en el Sunday Night Football ante los Green Bay Packers, un duelo cargado de morbo por el regreso de Micah Parsons al AT&T Stadium, luego de haber dejado al equipo tras no recibir una renovación de contrato.
