En una ceremonia histórica celebrada el 7 de septiembre en el Vaticano, la Iglesia católica canonizó a Carlo Acutis, joven italiano fallecido en 2006 a los 15 años, reconocido por su labor pionera en la evangelización digital. Apodado el “ciberapóstol” y el “geek de Dios”, Acutis se convierte en el primer santo católico nacido en el siglo XXI.
Acutis dedicó su corta vida a difundir la fe cristiana a través de internet, documentando milagros eucarísticos y creando sitios web con contenido religioso. Su figura ha sido adoptada por la Iglesia como modelo para una juventud que busca conciliar espiritualidad y tecnología. Desde su beatificación en 2020, su tumba en Asís ha recibido más de un millón de visitantes, y su cuerpo, expuesto en un relicario de vidrio, se ha convertido en símbolo de devoción contemporánea.
La canonización, inicialmente prevista para abril pero pospuesta por el fallecimiento del papa Francisco, fue presidida por el papa León XIV, quien destacó el papel de los “misioneros digitales” en la cultura tecnológica actual. “Depende de nosotros, de ustedes, asegurarnos de que esta cultura siga siendo humana”, afirmó ante más de mil influencers católicos reunidos en la Basílica de San Pedro.
El proceso de canonización incluyó el reconocimiento de dos milagros atribuidos a Acutis: la curación inexplicable de un niño brasileño con una enfermedad pancreática y la recuperación de una joven costarricense tras un trauma craneal, ambos tras oraciones dirigidas al joven beato.
Más allá de su santidad, Carlo Acutis representa una estrategia de renovación institucional: una figura que conecta con las nuevas generaciones sin renunciar a la piedad tradicional. Su canonización marca un punto de inflexión en la narrativa religiosa del siglo XXI.
