Tras el regreso a la Fórmula 1 a inicios de este año, TAG Heuer volvió a marcar pauta en el mundo relojero durante su primera participación en Geneva Watch Days 2025, donde presentó dos piezas que combinan vanguardia tecnológica y sofisticación estética.
El gran protagonista fue el TH-Carbonspring, un innovador espiral de volante fabricado en carbono y desarrollado para producción en masa, tras una década de investigación. Esta pieza, considerada uno de los componentes más complejos de la relojería, promete mayor precisión y durabilidad frente a campos magnéticos, además de ligereza para reducir la influencia de la gravedad.
“Lo difícil no fue solo desarrollar la espiral, sino crear la tecnología para producirla de forma consistente y repetible”, explicó Emmanuel Dupas, director técnico de TAG Heuer. Tras pruebas fallidas en modelos anteriores como el Isograph Autavia (2019), la firma ha logrado perfeccionar el proceso y lanzó dos ediciones limitadas con caja de carbono: el Monaco Flyback Chronograph y el Carrera Chronograph Tourbillon Extreme Sport, cada uno con 50 piezas.
Pero la firma no se detuvo allí. También sorprendió con el TAG Heuer Carrera Astronomer, una pieza única en su tipo que reinventa la indicación de fase lunar. En lugar de la clásica ventanilla, la esfera muestra todo el ciclo lunar en un círculo, con un indicador central que señala la fase exacta. El movimiento fue desarrollado en exclusiva por Sellita para la marca.
“Queríamos algo más legible y con un diseño sin precedentes en la historia de esta complicación”, señaló Carole Forestier-Kasapi, directora de estrategia de alta relojería de TAG Heuer.
Tras el éxito con su Solargraph, el regreso a la F1 y ahora estas dos innovaciones, 2025 se perfila como un año histórico para TAG Heuer. Lo que venga en 2026 sigue siendo un misterio, pero algo es seguro: la maison suiza está decidida a mantenerse en la cima.
