En un acto sin precedentes celebrado en el Zócalo de la Ciudad de México, las ministras y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) recibieron el bastón de mando de manos de representantes de pueblos originarios. El evento, cargado de simbolismo, representa un compromiso ético y político con el pueblo mexicano, y marca el inicio de una nueva etapa en el Poder Judicial.
El ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz encabezó la ceremonia y aseguró que el nuevo pleno de la Corte tiene como mandato sanear el Poder Judicial, erradicar la corrupción, el nepotismo y los privilegios que han marcado al sistema durante décadas. En su discurso, Aguilar Ortiz afirmó que se están sentando las bases legales para construir una justicia verdaderamente cercana al pueblo, y que la reforma judicial en marcha busca devolverle legitimidad al sistema.
“La entrega del bastón de mando no es un acto decorativo. Es un símbolo de respeto, de responsabilidad y de compromiso con quienes históricamente han sido excluidos del poder”, expresó el ministro. También subrayó que sin esta transformación institucional, los pueblos indígenas seguirían sin representación en espacios de decisión. Recordó que hace apenas un año, era impensable que un indígena pudiera ocupar un cargo como el suyo, a pesar de contar con estudios, trayectoria y vocación de servicio.
El bastón de mando, utilizado tradicionalmente por autoridades comunitarias en pueblos originarios, representa liderazgo legítimo, sabiduría y conexión con la tierra. Su entrega a los ministros de la Corte fue interpretada como un acto de reconciliación entre el poder judicial y las raíces culturales del país.
