Durante el rodaje de Misión Imposible 2, Tom Cruise estuvo a punto de perder un ojo por insistir en filmar una escena con un cuchillo real.
La secuencia ocurre en el clímax de la película, cuando el villano acerca un cuchillo al ojo de Ethan Hunt. Aunque el director John Woo planeaba hacerlo con un arma falsa o mediante CGI, Cruise exigió que fuera un cuchillo auténtico, colocado a apenas un centímetro de su ojo.
Para reducir riesgos, el arma fue atada con un cable de acero que limitaba al máximo su recorrido. Aun así, cualquier tosido o movimiento inesperado pudo haber terminado en tragedia.
El actor salió ileso y la escena se convirtió en una de las más recordadas de la cinta. Ese episodio marcó el inicio de la tradición de Cruise de realizar sus propias acrobacias extremas en la saga, consolidando el sello de realismo y riesgo que distingue a Misión Imposible.
