La combinación del motor eléctrico y el de combustión genera un total de 204 hp, pero incluso con el motor de gasolina apagado, el eléctrico ofrece suficiente potencia para moverse con agilidad en ciudad, incluso en modo Eco. La entrega de potencia está muy bien resuelta; sin embargo, el manejo sigue siendo una asignatura pendiente.
No buscaba una sensación deportiva al volante. Al igual que el Prius, el BYD King es un sedán poco provocativo en cuanto a reacciones, aunque me hubiera gustado una suspensión ligeramente más firme. Su suavidad se traduce en confort, pero es tan blanda que puede generar “balanceos” en asfalto irregular y transferencias de peso más notorias al tomar curvas en carretera. No lo consideraría inestable, pero sí se agradecería una mayor sensación de aplomo.
¿Vale la pena?
Volviendo al dilema inicial: el Prius es un híbrido que lo hace todo bien, aunque no ofrezca emoción al volante. El King tampoco. Sin embargo, la posibilidad de circular diariamente en modo eléctrico por el mismo precio que un Prius resulta muy atractiva, especialmente considerando el ahorro a largo plazo. En México, el BYD King 2026 tiene un precio de 499,800 pesos.
Las razones para elegir un BYD King son su nivel de potencia, los 42 km de autonomía eléctrica en condiciones reales y los buenos acabados interiores. Lo que no convence es el manejo, que se siente demasiado blando; la falta de asistencias avanzadas de conducción; la ausencia de llanta de refacción, ya que solo incluye un kit de reparación de pinchazos; y, quizá lo más importante, la confiabilidad a largo plazo, que aún debe comprobarse. Pasarán algunos años antes de que el BYD King demuestre que puede envejecer con gracia en las calles mexicanas bajo condiciones de uso real.



