Madrid.— En la vida, no solo es importante saber cómo llegar a los sitios, sino también cómo irse, y hacerlo con elegancia, dejando una huella que no empañe tu legado. Existen muchas maneras de hacerlo y distintas formas de explicarlo al público. John Lennon lo expresó así:
“Es muy duro vivir con cuatro personas años y años, que es lo que hicimos nosotros, y nos hemos llamado de todo, llegamos a pegarnos. Pasamos por todas las cosas por las que teníamos que pasar. Sabíamos a qué atenernos, todavía lo sabemos. Pasamos por todos los escenarios durante 10 años. Es algo natural. No es ninguna catástrofe. La gente lo vive como si fuera el fin del mundo. Es solo un grupo de rock”.
El primer gran adiós de la música, aquel que dejó una huella profunda, fue el de The Beatles, una banda en la que muchos se vieron reflejados, un espejo que abrió caminos y creó una revolución musical y cultural seguida por miles. Su final, tremendamente amargo, marcó también el cierre de una era.
Esta semana hablaremos de finales de bandas, algunos marcados por la muerte de un integrante, como el caso de Led Zeppelin; otros por tensiones familiares, como en el caso de hermanos; algunos épicos y eternos, como The Band. También hay despedidas tranquilas, como la de R.E.M., o motivadas por el cansancio, como en el caso de Patti Smith.
Algunos se deben al deseo de los cantantes de brillar en solitario, mientras que otros son eternos y casi infinitos, como el de Kiss. Hoy dedicamos este espacio a explorar las distintas formas que existen en la música para decir adiós… o, al menos, hasta luego.
