París.– Bugatti anunció el lanzamiento de Solitaire, un nuevo y exclusivo programa de personalización que llevará la personalización automotriz de lujo a su máximo nivel. La iniciativa se estrena con la Bugatti Brouillard, el primer ejemplar de una serie de one-offs diseñados y fabricados a la medida de cada cliente.
Con esta propuesta, la firma alsaciana va más allá de su ya avanzado programa “Sur Mesure”, ofreciendo no solo combinaciones inéditas de colores y materiales, sino transformaciones completas del vehículo, incluida la carrocería, siguiendo las peticiones más exigentes de sus compradores.
El concepto se asemeja a los “coachbuilts” de las décadas de 1920 y 1930, cuando los carroceros modificaban vehículos de lujo a partir de plataformas existentes. En este caso, Solitaire producirá un máximo de dos unidades al año, cada una concebida como una pieza irrepetible y de altísimo valor.
La personalización interior y parte de la ingeniería se llevan a cabo en Zagreb, Croacia —sede de Rimac, actual propietaria de Bugatti—, mientras que el diseño exterior y los acabados se realizan en Alemania. Recientemente, 23 diseñadores de la marca se mudaron a un nuevo espacio creativo en el corazón de Berlín, cerca del icónico Checkpoint Charlie.
El edificio, un inmueble industrial protegido que en los años 1920 funcionó como central eléctrica y en los 90 como club de música electrónica, ahora sirve como taller de diseño y sala de recepción para clientes. Su estética industrial, con techos altos, maquinaria antigua expuesta y amplias ventanas, se complementa con modernos espacios de trabajo y una amplia exhibición de muestras de cuero, textiles y pinturas para que cada comprador configure su vehículo.
Con Solitaire, Bugatti busca no solo vender automóviles, sino crear auténticas obras de arte sobre ruedas, hechas para un único dueño y destinadas a convertirse en piezas de colección.
