El presidente estadounidense Donald Trump fue diagnosticado con insuficiencia venosa crónica, tras someterse a estudios médicos motivados por una inflamación leve en sus piernas. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el diagnóstico se realizó mediante ecografías Doppler bilaterales, las cuales descartaron afecciones más graves como trombosis venosa profunda o enfermedad arterial.
La insuficiencia venosa crónica es una condición común en adultos mayores, caracterizada por el debilitamiento de las válvulas venosas que impiden el retorno eficiente de la sangre al corazón. Aunque puede provocar hinchazón, dolor y cambios en la piel, los especialistas aseguran que en el caso de Trump se trata de una manifestación leve que no compromete su salud general.
Durante la misma conferencia, Leavitt abordó las imágenes que mostraban hematomas en las manos del exmandatario, atribuyéndolos a una irritación leve de tejidos blandos provocada por los frecuentes apretones de manos y el uso diario de aspirina como parte de su régimen preventivo cardiovascular.
El equipo médico de Trump no ha recomendado restricciones en su agenda pública. Según el parte oficial, el presidente mantiene una condición física estable y continuará con sus actividades programadas. No obstante, se indicó que se mantendrá un monitoreo clínico regular para prevenir complicaciones futuras.
Este diagnóstico se suma a otros antecedentes médicos del mandatario, como cirugía ocular y pólipos benignos, todos bajo control. La Casa Blanca reiteró que Trump se encuentra en “excelente estado de salud” y que el seguimiento médico forma parte de los protocolos habituales para su edad.
