Menlo Park, California.— Mark Zuckerberg está haciendo ruido de nuevo en el mundo tecnológico. Luego de la fallida apuesta por el metaverso, el CEO de Meta ahora concentra sus esfuerzos en el desarrollo de inteligencia artificial de alto nivel con su nuevo equipo: los Meta Superintelligence Labs (MSL). Y el detalle que ha provocado debate en círculos empresariales y de seguridad nacional es que 7 de los 11 nuevos expertos contratados son de origen chino.
Según el South China Morning Post, estos especialistas tienen una sólida formación en universidades como la Universidad de Pekín, la Universidad de Ciencia y Tecnología de China y la Universidad de Zhejiang, aunque la mayoría continuó su trayectoria académica y profesional en Estados Unidos. No obstante, su procedencia ha avivado sospechas de posible espionaje corporativo, dada la larga historia de infiltración empresarial impulsada por el Partido Comunista Chino (PCCh).
¿Un movimiento audaz o una vulnerabilidad estratégica?
En 2020, investigaciones revelaron cómo cientos de empleados simpatizantes del PCCh trabajaban dentro de empresas internacionales como IBM, PepsiCo y 3M. En este contexto, la decisión de Zuckerberg es vista por algunos como una apuesta arriesgada, aunque para otros representa simplemente un reconocimiento del liderazgo académico y técnico de China en inteligencia artificial.
El interés de Zuckerberg por estos talentos no es casual. Seis de ellos provienen de OpenAI, incluido Chang Huiwen, parte del equipo detrás del generador de imágenes de GPT-4o, y Lin Ji, quien pasó por Google, Adobe y Nvidia antes de integrarse a OpenAI en 2023. De acuerdo con Sam Altman, CEO de OpenAI, Meta ha ofrecido hasta 100 millones de dólares por fichajes clave.
Aunque no hay evidencia que vincule directamente a los nuevos integrantes de MSL con el gobierno chino, las preocupaciones se mantienen. Y no es para menos: China lidera la producción académica en IA, con cerca del 45 % de las publicaciones científicas en la materia, según el Artificial Intelligence Index Report 2024 de la Universidad de Stanford.
Además, herramientas emergentes como Deepseek, una IA china que rivaliza con modelos estadounidenses a un costo más accesible, han sacudido a los gigantes de Silicon Valley y generado volatilidad en los mercados.
Paradójicamente, esta contratación masiva de talento chino por parte de una empresa estadounidense como Meta podría ser una declaración simbólica hacia Pekín: Estados Unidos no solo busca competir en el desarrollo de IA, sino también absorber al mejor talento disponible, venga de donde venga.
Según Startup Genome / fDi Intelligence, Silicon Valley concentró el 65 % de los 47 mil millones de dólares de inversión privada en IA entre 2023 y 2024, seguido de lejos por Pekín con apenas un 10 %.
Zuckerberg sabe que no puede permitirse otro desliz como el del metaverso. Esta vez, apuesta todo a la IA con un equipo de élite… aunque uno que también trae consigo nuevas tensiones geopolíticas.
¿Será esta estrategia la que finalmente catapulte a Meta a la cima del desarrollo de inteligencia artificial? ¿O estará sembrando riesgos que podrían explotar más adelante?
