Tarragona, España.— El incendio forestal que desde el lunes amenazaba diversas localidades del noreste de España fue finalmente estabilizado este miércoles por los bomberos de Cataluña, luego de arrasar más de 3 mil 300 hectáreas, incluida una parte significativa del Parque Natural de Els Ports.
Aunque las llamas ya no avanzan sin control, las autoridades mantienen labores de enfriamiento y vigilancia en puntos críticos. Más de 100 unidades terrestres y 17 medios aéreos continúan operando en el terreno.
La Protección Civil de Cataluña anunció el levantamiento del confinamiento en la mayoría de los municipios afectados, donde más de 18 mil personas habían sido obligadas a permanecer en casa. Sin embargo, la localidad de Pauls, donde inició el siniestro, sigue bajo confinamiento dinámico: los habitantes pueden salir de sus casas, pero no abandonar el pueblo.
Asimismo, dos carreteras continúan cerradas como medida preventiva.
De acuerdo con el primer balance de los Agentes Rurales, mil 125 hectáreas del Parque Natural de Els Ports fueron consumidas por el fuego, lo que representó una prioridad para los equipos de emergencia debido a su valor ambiental.
Las autoridades aún investigan las causas del incendio, que fue impulsado por fuertes vientos registrados la madrugada del lunes, lo que dificultó su contención inicial.
El fuego en Tarragona ocurre en medio de un verano especialmente cálido. Según la Agencia Estatal de Meteorología, junio de 2025 fue el más caluroso registrado, con una temperatura media de 23.6 °C. Las altas temperaturas y la sequía han elevado significativamente el riesgo de incendios en varias regiones.
La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, alertó la semana pasada que el país enfrenta un verano “muy complicado” en materia de incendios forestales.
Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (Effis), más de 21 mil hectáreas han sido consumidas en lo que va del verano. Aunque la cifra es menor en comparación con 2022 —cuando se perdieron más de 300 mil hectáreas—, la amenaza continúa latente.


