Tesla sufre fuerte desplome en ventas mientras Elon Musk se enfoca en autos autónomos y deja de lado nuevos modelos
Las ventas globales de automóviles de Tesla cayeron drásticamente durante el segundo trimestre de 2025, profundizando una tendencia negativa que inició el año pasado. Entre abril y junio, la compañía de Elon Musk entregó solo 384 mil vehículos, una cifra notablemente inferior a los 444 mil entregados en el mismo periodo de 2024.
De acuerdo con The New York Times, la caída responde en parte a la estrategia de Tesla de priorizar el desarrollo de la conducción autónoma en lugar de lanzar nuevos modelos que puedan atraer a más consumidores. Esta decisión ha dejado a la marca con una gama de vehículos limitada y envejecida, mientras la competencia —especialmente los fabricantes chinos como BYD y gigantes tradicionales como General Motors, Volkswagen y BMW— inunda el mercado con alternativas modernas, tecnológicamente atractivas y más económicas.
Pese a los malos resultados, Elon Musk ha mostrado una aparente indiferencia. El empresario sostiene que el futuro de Tesla no está en la venta tradicional de autos, sino en un ecosistema de vehículos totalmente autónomos que funcionen como taxis sin conductor. Esta visión futurista ha seducido a muchos inversionistas, permitiendo que la valoración bursátil de Tesla se mantenga por encima de los 940 mil millones de dólares, a pesar del retroceso en las ventas.

Sin embargo, las cifras no mienten. En 2024, Tesla ya había reportado su primera caída anual en entregas en más de una década, con una disminución global del 1%. El panorama empeoró en el primer trimestre de 2025, cuando las entregas cayeron un 13% y los ingresos del sector automotriz se desplomaron en un 20%.
Por su parte, The Wall Street Journal ha documentado cómo la volatilidad política también ha afectado el comportamiento de las acciones de Tesla. Luego de las elecciones en Estados Unidos y la elección de Donald Trump como presidente, las acciones de Tesla se duplicaron momentáneamente, elevando su capitalización bursátil a 1.5 billones de dólares en diciembre. Sin embargo, tras la toma de posesión de Trump, las acciones regresaron a niveles previos a la elección, y más tarde, en primavera, volvieron a subir por encima del billón de dólares.
Hoy, el distanciamiento público y las amenazas cruzadas entre Musk y Trump añaden más incertidumbre a un escenario ya complejo. Tesla enfrenta no solo la presión del mercado y la crítica por la falta de innovación en su línea de productos, sino también las consecuencias de una apuesta arriesgada por un futuro que aún no llega: el de los autos sin conductor.
