Investigadores de la UNAM alertaron sobre un fenómeno que amenaza la habitabilidad de varias zonas de la capital: el hundimiento acelerado del suelo en cinco alcaldías, donde el descenso puede alcanzar hasta 40 centímetros por año.
Las demarcaciones más afectadas, según el Atlas de Riesgos de la Ciudad de México, son Iztapalapa, Tláhuac, Gustavo A. Madero, Iztacalco y Cuauhtémoc. Estas zonas comparten una característica geológica crítica: están asentadas sobre antiguos humedales lacustres, lo que las hace especialmente vulnerables a la subsidencia.
“En algunas áreas, el hundimiento acumulado podría superar los tres metros en una década si no se toman medidas urgentes”, advirtió Wendy Morales Barrera, investigadora del Instituto de Geología de la UNAM.
El fenómeno, conocido como subsidencia, es provocado principalmente por la sobreexplotación de acuíferos subterráneos y el peso de las construcciones sobre un subsuelo arcilloso y volcánico. Esta combinación compacta el terreno de forma irreversible, generando grietas, daños estructurales, inundaciones frecuentes y afectaciones al suministro de agua.
La UNAM plantea dos posibles rutas de acción: adaptar la infraestructura urbana para resistir el hundimiento o, en casos extremos, reubicar a la población de zonas de alto riesgo, lo que implicaría desplazamientos masivos.
